Un promotor nos llamó en plena fase de anteproyecto en el 22@. Tenía una parcela entre dos edificios históricos y el estudio geotécnico preliminar no cuadraba con lo que esperaba la dirección facultativa. La solución pasó por aplicar métodos geofísicos para entender qué pasaba en profundidad sin tocar las medianeras. En Barcelona, con la Llanura del Delta del Llobregot al suroeste y los materiales paleozoicos del Tibidabo al norte, la respuesta sísmica cambia en pocos metros. Por eso la microzonificación no es un trámite: es la herramienta que te dice en qué clase de suelo estás parado realmente. Combinamos perfiles de MASW y refracción sísmica para obtener la Vs30 con precisión, un parámetro que condiciona el espectro de diseño según la NCSE-02.
En Barcelona el periodo fundamental del suelo puede variar entre 0.2 y 1.5 segundos en menos de un kilómetro, un dato que cambia por completo el espectro sísmico de cálculo.



