Los vibradores de aguja de alta frecuencia con sistema de refrigeración por agua y masas excéntricas ajustables representan la herramienta central en cualquier proyecto de mejora del terreno por vibración profunda. En los suelos del área metropolitana de Barcelona, donde alternan las gravas del Pleistoceno con los limos deltaicos del Llobregat, el diseño de vibrocompactación exige un conocimiento detallado de la granulometría del depósito y del nivel freático. A diferencia de otras técnicas de densificación, la eficacia del vibrador depende directamente de la fracción fina del suelo; por encima del 15 por ciento de finos la respuesta se atenúa drásticamente. Nuestro equipo técnico verifica esta condición en cada campaña barcelonesa antes de proponer la malla de compactación más adecuada, un paso previo que evita sobrecostes e ineficacias en obra.
Un diseño de vibrocompactación bien calibrado en suelos con menos del 12 por ciento de finos eleva la densidad relativa del 45 al 80 por ciento, eliminando el riesgo de asientos diferidos bajo la cimentación.



