En una obra de rehabilitación junto al Parc de la Ciutadella nos encontramos con un relleno heterogéneo de más de tres metros que ningún ensayo indirecto había detectado con claridad. Fue una calicata exploratoria la que nos permitió ver directamente la composición del terreno y ajustar la cimentación antes de que el contratista avanzara con la excavación. Barcelona, con su geología tan compartimentada entre el llano deltaico del Besòs, los sedimentos cuaternarios del área central y las colinas paleozoicas de Collserola, exige este tipo de reconocimiento directo cuando la estratigrafía cambia en pocos metros. La calicata, realizada con retroexcavadora o manualmente en zonas de acceso restringido, nos da una lectura inmediata de la secuencia de capas, presencia de antiguos cauces o restos antrópicos que son tan frecuentes en una ciudad con más de dos mil años de ocupación continua. Complementamos esta técnica con sondajes SPT cuando necesitamos alcanzar mayor profundidad y extraer muestras alteradas para el laboratorio, o con ensayos de permeabilidad in situ si la excavación revela un nivel freático somero que obliga a replantear el sistema de drenaje.
Ver el terreno directamente en las paredes de una cala sigue siendo la herramienta más fiable para identificar lentejones, paleocanales y rellenos antrópicos que escapan a cualquier correlación geofísica.



